Hola. Soy Aina,

y escribo historias sobre personas&plantas para gente curiosa.

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50 anécdotas vegetófilas para sorprender a tus amig*s?*

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En breve, calendario de apariciones (o eso espero... dependerá un poco de mi conexión a internet), fecha y hora de presentación del libro en Palma, y extras en los que estoy trabajando como una descosida desde hace días, uff.

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En el blog

En el nombre de la Fuchsia


Nuestra experiencia del color está íntimamente ligada a las plantas.

El reino vegetal no sólo devolvió la percepción de tonalidades como el rojo al linaje de los simios, sino que ha sido también un excelente campo de inspiración para dar nombre al color mismo.

Metafóricamente habita el ser humano la Tierra— y metafóricamente la describe. A partir de frutas y flores bautizamos nuevos colores, como el naranja, el rosa o el malva.

Sin embargo, hay un color que debe su nombre a un médico alemán del s. XVI, a través de una flor: las fucsias, o pendientes de la reina (entre otros nombres comunes). Aunque la historia es, en realidad, un poco más complicada, e involucra tintes sintéticos, modas hortícolas, juegos de palabras…

Fuchsia ornamental (híbrida)

Empecemos por la flor.

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Cómo teñirse el pelo con alheña (henna): elogio a la Lawsonia


Empecemos con una aclaración:

en español, la palabra henna (ni jena, ay, por favor) no tiene sentido.

No, no, y no.

Es ALHEÑA.

Palabra de origen árabe que proviene de al-ḥinnā; ḥinnā designa a la planta Lawsonia inermis L., y de ahí se adapta al inglés como henna.

Pero nosotros ya lo adaptamos hace muchos siglos, leñe. Por eso reivindico con gran énfasis y convencimiento la preciosa palabra alheña, que incorporamos a nuestro léxico mucho antes de que los angloparlantes la conociesen.

No hay diferencia de vocabulario para planta, hojas en polvo, pasta de alheña. La henna no sale de la alheña, ES alheña.

He dicho.

Bien, ahora ya puedo empezar a cantar las maravillas de este tinte natural que adoro (estás avisad*. No soy imparcial).

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