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En el blog

Las plantas de la luz


Aceites vegetales para encender lámparas

Acudí por las palabras, y por la luz.

Me recibió un árbol,

“(…) un árbol bendito, un olivo que no es de Oriente ni de Occidente, y cuyo aceite casi alumbra aun sin haber sido tocado por el fuego.”

Antes de que la vegetofilia se convirtiese en mi profesión de facto, cuando aún seguía clases de botánica farmacéutica y prácticas de lectura para aprender a pronunciar bien zumo de naranja en árabe, me encontré con el árbol de la luz en una galería de arte.

El artista había escogido el famoso verso coránico de la luz, āyat an-nūr, y había creado una evocadora serie de obras en dorados y blancos, combinando caligrafía, geometría y color. Era la primera vez que me encontraba con el āyat an-nūr, y me maravilló reconocer a su protagonista vegetal: el olivo (Olea europaea).

Ocho años más tarde, un infinito en vertical, vuelvo a tropezarme con él en el nicho donde lo dejé —bueno, o casi: entre las páginas de las Mil & una Noches, en mi cuento preferido.

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Mil y una lámparas para la diosa: Diwali, fiesta de la luz


Notas sobre antropología & etnobotánica de la luz

Asato mā sad gamaya, tamaso mā jyotir gamaya, mṛtyor mā amṛtaṃ gamaya.

Guíame de la falsedad a la verdad, Guíame de la oscuridad a la luz, Guíame de la muerte a la inmortalidad.

— Bṛhadāraṇyaka Upaniṣad

Cuentan que la diosa vaga entre los mortales durante la noche más oscura, buscando un lugar de acogida; las moradas donde entre de puntillas serán recompensadas por su invitada divina con fortuna y riquezas. Anhelando el premio prometido, los mortales encienden miles de luces para atraer la mirada de la diosa y gozar de sus bendiciones.

La invitada divina en cuestión es la diosa Lakshmi, y durante muchos siglos las luces han sido lámparas de aceite.

Esta es la versión mítica simplista y “oficial” tras la celebración hindú de Diwali o Dīpāvali, que este año (2017) cae en 17 de octubre.

La luz es el centro de celebraciones religiosas en muchísimas culturas, sobre todo durante los meses más oscuros del año: cerca del equinoccio de otoño (ej. festividades de los muertos, Samhain de impronta celta hacia el 31 de octubre), o del solsticio de invierno (Santa Lucía el 13 de diciembre), a caballo entre ambos (como el Janucá hebreo, entre noviembre y diciembre del calendario gregoriano), o a principios de febrero (Imbolc celta, la Candelaria cristiana, entre el 1 y el 3 de febrero).

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